lunes, 20 de agosto de 2012
10022012
Tenía un lío en la cabeza, en el estómago, en el corazón. El mundo daba unas 14 vueltas por segundo y yo siempre estaba boca abajo. Nunca creí poder sentir tanta soledad estando tan rodeada de tanta gente feliz. Todavía me puedo sentir, vacía, hueca por dentro. Todavía me dura la sensación de no entender que estaba pasando. ¿Porque? ¡¿porque?!. ¿Que no había sido suficiente?, para vos nunca nada es suficiente. La gente me sacudía, fuerte, la música. Ella, feliz, orgullosa, tan feliz. "Espera siempre lo peor" me había dicho hace años. No la escuche. No la quise escuchar. Siempre tan ciega, sorda, muda. Todo el tiempo tenía (tengo) tenía, imágenes, momentos, pistas, luces, gritos, advertencias, silencios, negaciones, chistes. Todo tan obvio y yo no lo quise ver. Aquel vacío, todavía esta. Lo llené con alcohol, humo, sexo barato e insuficiente para consolarme. Yo también puedo lastimar. Lloro, levanto la cabeza y sigo. Ya ni siquiera lloro, ni siquiera sigo. De vez en cuando me aparecen, me aparece, me apareces y vacío, de nuevo, que relleno con mas alcohol, mas humo, y mas sexo barato e insuficiente para probarme que yo también puedo lastimarte. Y la quiero tanto tanto. "Lo peor", me repitió. Muero por ver una película sin preocuparme donde estarás, que andarás haciendo. Una película, nada mas. Necesito con seriedad alejarme de acá antes de dejar de sonreír.
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